Cuando el abecedario se convierte en herramienta de aprendizaje.

Hoy quiero enseñaros un recurso que he preparado para primero de primaria: un abecedario hecho a mano.

Muchas veces pensamos en el abecedario únicamente como un elemento decorativo para la clase, pero su valor va mucho más allá. Tener un material visual, atractivo y accesible para los niños es una herramienta clave para acompañarles en el proceso de aprendizaje.

En mi aula, por ejemplo, el abecedario tiene un papel protagonista en la rutina diaria. Cada mañana lo cantamos juntos como una pequeña canción que nos activa y nos llena de energía. También jugamos a una especie de pasapalabra donde los alumnos buscan palabras que empiecen por una letra concreta. De esta manera, además de repasar las letras, trabajamos la expresión oral, la atención y la creatividad.

Más adelante lo utilizamos como apoyo en la expresión escrita, ya que a muchos niños les ayuda tener una referencia visual para recordar la forma de las letras o el sonido con el que empieza cada palabra.

Porque al final, la magia de un buen material está en que no solo decora, sino que enseña, motiva y acompaña en el aprendizaje.

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